sábado, mayo 02, 2009

¡Vámonos para la Isabela !


Por Jorge Rodríguez Peñaranda

…¡quiero que me sepulten cerca del río bajo el
cielo sin manchas de la Isabela!
Arturo Doreste

Entre Sagua y la Isabela siempre hubo algo más que la asociación oficial que hiciera del maritimo barrio una dependencia política y administrativa de nuestro Municipio. Geográficamente la Isabela siempre estuvo unida a Sagua por el Undoso, que arrastrando penosamente su vejez por sus sinuosos meandros, iba a terminar allí el largo recorrido iniciado ciento y tantos kilómetros atrás en el Escambray. Por tierra el enlace era aún más precario, por intermedio de aquella polvorienta carretera, tantas veces reparada y nunca totalmente terminada y por el gas-car que numerosas veces al día depositaba su carga de viajeros en uno u otro terminal, tras repasar, una y otra vez, el invariable itinerario: Santa Ana, Saavedra, Macún, Júcaro, Las Salinas, El Dorado, y viceversa.

A pesar de la separación física, de apenas unos pocos kilómetros, la Isabela fue siempre parte de Sagua, aun cuando sus habitantes, en su comprensible afán de conservar la identidad pueblerina, se empreñaran en llamarse “isabelinos” y no sagüeros. Y los de acá, miramos siempre hacia el vecino poblado con cierto paternalismo, a lo hermano mayor. Pero, por encima de esas manifestaciones superficiales, siempre estuvimos profundamente identificados los unos con los otros ante la comunidad de intereses y como resultado también de indisolubles lazos de sangre.

A orgullo tengo la sangre isabelina que por mis venas corre. Mi abuelo paterno recaló en la ribera isabelina en su emigrar desde la nativa Galicia y allí plantó su tienda de peregrino, formando su hogar al contraer matrimonio con mi abuela, quemadense de nacimiento. En la Isabela nació y creció mi padre, marinero en su juventud en la falúa de la Aduana.En la Isabela conoció y enamoró él a mi madre sagüera, maestra a la sazón en la escuela del lugar. En la Isabela vivieron durante sus primeros años de matrimonio y allí también pasaron mis hermanos mayores los primeros años de la niñez. Más tarde, en la Isabela disfruté yo las vacaciones escolares del verano durante años, aprendiendo a amar a la Isabela y a los isabelinos, entre los cuales se contaba una nutrida parentela, integrada por varios tíos y tías y numerosos primos. Y a la Isabela regresé después muchas veces con el correr de los años, para visitar y compartir con amigos y familiares o de paso hacia el Esquivel, en los últimos años que antecedieron a la salida hacia el exilio.

Si se le miraba desde la altura, la Isabela asemejaba una larga serpiente marina que se adentraba en el mar, con sus extremidades traseras apoyadas en las Carboneras y las delanteras afincadas en la Punta; con el espinazo de su carrilera y con sus costados recostados sobre el río por un lado y sobre el mar por el otro, en la costa que miraba a la cercana cayería circundante.

En el centro del pueblo estaba el parque y a su lado la iglesia, punto de partida durante las tradicionales fiestas de Julio, de aquella procesión de la venerada patrona, la Virgen del Carmen, llevada en andas por los fervorosos isabelinos que se disputaban el honor de soportar la sagrada carga y de pasearla después en lancha por la bahía, en un ritual anualmente renovado con que se autosantificaban aquellos improvisados penitentes.

“El Carmelo” era algo así como el kilómetro cero desde donde parecían arrancar hacia los cuatro puntos cardinales las arenosas callejas, pomposamente llamadas “avenidas” algunas de ellas: trepándose por los puentes de madera con sus pintorescas casas sobre el río; abriéndose en abanico hasta el mar, más allá de la Carrilera o perdiéndose en el laberinto de modestas casuchas que llegaban más allá de las Carboneras. Y en el otro extremo, la Punta con las lomas y más acá los muelles por los que salía la riqueza azucarera, rumbo a sus lejanos destinos.

Frente al parque estuvo el Teatro Capitolio y también el Círculo Isabelino, destruidos ambos durante el ciclón del 33. Más adentro en el pueblo, el varadero, el Teatro Sans, la Planta Eléctrica y la panadería de Azcoitia. Y oteando en el horizonte, mirando hacia el mar, el Hotel Miramar, más tarde destruido por un incendio y en cuyo asiento sobre el agua se construyera después la moderna Capitanía del Puerto y la sede de los Amigos del Mar.

En el perfil urbano de la Isabela se destacaban sus dos mejores edificaciones: la estación de Concha, como se llamaba la Isabela en términos ferroviarios, que era la terminal del ferrocarril que venía de Sagua y la nueva Aduana, que sustituyera a la original estructura de madera. Merecen también mención el bonito Chalet de Marcelino García Beltrán, allá en la Punta y desperdigados por todo el pueblo, desde Punta Gorda hasta las casas de Don Valentín Arenas y desde el Campitos frente a Casa Blanca hasta el otro lado como acosados sobre le mar, los numerosos almacenes de García Beltrán, de Amézaga o de Alfert, en los que se guardaba el azúcar producido por los muchos centrales de la Jurisdicción de Sagua, previo el embarque por el puerto isabelino, uno de los más activos de la costa septentrional de Cuba.

Los habitantes de la Isabela se dividían básicamente en dos grupos: las familias de los estibadores que se ganaban la vida en el duro bregar de los muelles y la de los pescadores que con el afanoso trabajo de sus chinchorros arrancaban al mar su cosecha, canalizada después hacia el mercado capitalino, a través de los trenes de pesca. El isabelino, cubano al fin, era franco, abierto y cordial. Adicto a la fiesta, adornaba con su algarabía los numerosos bares y tabernas cuando abundaba el trabajo, en un consumo de cerveza y otras bebidas, que iba algunas veces más allá de lo razonable. Porque el isabelino tenía fama de buen bebedor, pero era gente sana, siempre presta al espontáneo abrazo y a la efusiva confraternización.

Su espíritu gregario se manifestaba en instituciones como el Círculo Isabelino, por cuyos salones desfilara la sociedad isabelina toda, sin distingos de clases. O como los gremios de estibadores de mar y tierra o las lógias masónicas, lugares de perenne reunión de los hombres de aquel sencillo pueblo.

El puerto estaba acordonado y protegido por la cayería que le servía de natural rompeolas, haciendo de la espaciosa bahía un lago de tranquilas aguas.
Boca de Sagua, el Roteño, el Esquivel, Cayo Cristo, Boca Ciega, Marillanes, Cayo palomo, Cayo Levisa, la Empalizada son solo unos pocos de los nombres que identificaban los accidentes de la geografía marinera. Y surcando las aguas a vela, las chalanas y viveros de los pescadores, con el “Petrus”, el “Magdalena”, el “Cayo Levisa”, el “Carahatas”, o el “Petrola” remolcando las lanchas y las patanas subiendo y bajando por el río o viajando al Purio, a Chávez o a Carahatas en el constante ir y venir del trajin azucarero.

A la Isabela le han nacido muchos hijos que le han dado lustre en variadas actividades. Arturo Doreste, poeta insigne, cantó al terruño en inspirados versos. Juan Antonio Morejón, hijo también de la Isabela, ahora frecuente colaborador de “EL UNDOSO” desde su obligado refugio asturiano donde rumia la tristeza del exilio, dio y sigue dando muestra cabal de sus dotes de escritor. Otros han sido connotadas figuras de la vida pública, como el querido Oscar Valdés, empresario en su juventud del Teatro Capitolio, de los tres Teatros de Sagua más tarde y dos veces candidato a alcalde de Sagua (“Oscar Valdés García, tres teatros y una alcaldía”…¿recuerdas , Oscar?). Y aunque no fuera nacido en la Isabela, fue el Ingeniero Juan Manuel Planas el cronista de la Isabela, al escribir una fascinante novela cuyo título escapa a mi memoria, en la que describió la Isabela de sus tiempos y las imaginarias aventuras de un grupo de isabelinos que viajan al Mar de los Sargazos en pos de un quimérico tesoro marino.

Y antes de terminar, una breve referencia a un histórico episodio, tan tristemente recordado por los isabelinos: el ciclón del 33. Azotó a la Isabela con devastadora furia en la madrugada del 1ro. de Septiembre de aquel año y arrazó virtualmente una parte del poblado. La pérdida de vidas fue mínima en la Isabela, gracias a la heroica evacuación masiva de sus habitantes por vía ferroviaria, bajo lo más intenso del huracán. Pero en Cayo Cristo se yergue una impresionante cruz de piedra que recoge los nombres de los treinta y tantos seres humanos que de allí se llevó la muerte en aquella noche de trágica recordación.

Algún día volveremos de nuevo quizás a Isabela: a deambular por sus calles, húmedas aún, tras la bajada de la marea; a purificar nuestros pulmones de la contaminación citadina, respirando la limpia brisa marina; a escudriñar entre las aarugadas caras de los más viejos, en busca de algún rostro antaño conocido. Nos sentaremos frente al mar, como otrora, a saborear un delicioso arroz con mariscos o una sabrosa paella marinera, tras el obligado preámbulo de una generosa ración de Ostiones de Sagua, digo…de la Isabela. Porque en esto también están para siempre unidas Sagua y la Isabela: es en las aguas y en los manglares de la cayería isabelina que se crían los suculentos moluscos, pero fue Sagua que les dio el nombre con el que conquistaron su bien ganada fama entre los adictos a la buena mesa.

San Juan, Puerto Rico.-Abril de 1976.

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REVISTA EL SAGÜERO
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En esta interesante publicación mensual de 52 páginas se aborda la historia de toda la Jurisdicción de Sagua La Grande (luego Región), que abarcaba en sus inicios desde el río Sagua la Chica hasta la frontera con Matanzas, y desde los cayos en el norte hasta Cifuentes por el Sur, es decir la misma configuración geográfica que tenía el Territorio Indio Sabaneque a la llegada de los conquistadores, cuando Sagua (territorio) era un país.La revista se puede pedir gratis desde cualquier parte del mundo (incluyendo a Cuba, claro está) al siguiente correo:
Revista El Saguero, 3672 SW 25 St, Coral Gables, FL 33133, U.S.A.
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lunes, abril 27, 2009

El barco de Juanillo

Por: Gilberto Rodríguez

Cuando salimos del barco atracado al malecón de Porto Nuovo, Sanpierdarena, caminando hacia el este, ó sea, buscando el centro de la ciudad de Génova, nuestros ojos revoloteaban cual abejitas extraviadas en un inmenso jardin de sueños. Los ricos edificios de construcción milenaria, la blancura de sus calles, la hermosura que los arquitectos derramaron cual regalos del cielo mismo a esta bendita ciudad y el canto de sus residentes, que sonaba por doquier casi nos hacian olvidar que estabamos en medio de una guerra y que los "tedeschis", como le llamaban ellos a los soldados alemanes peleaban y mataban desde los terrenos del ferrocarril que corria a lo largo del frente maritimo, y cuyos vagones y tanques abundaban inutilizados por nuestros ataques en aquellos parajes. "Todas las noches hay muertos por estas areas" nos dijo el aduanero antes de que
saliéramos de abordo. Ricardo y yo caminábamos por aquellos adoquines de mármol gris claro,probablemente de Carrara, involuntariamente haciendo sonar un poquito nuestros tacones contra el duro suerlo.
"Oye, cubano; sonamos como los conquistadores romanos, Mano."

"Será que la Historia marcha en reverso."

Ricardo era un tejano de raza india, de piel color tabaco, de familia mejicana cuya finca habia sido dividida en dos partes: mitad en Méjico, mitad en Texas, "gracias a la traición de Sam Houston y a la derrota de Pancho Villa", decia, durante la guerra pero al estar su casa dentro del territorio Norteamericano, era ciudadano americano. Simpático y buen amigo era, "a todas, mano".

Cuando entramos, el Bar Florida estaba vacio. Eran las dos de la tarde y estaba oscuro. No habia electricidad...ni clientes tampoco. La gruesa y afable mujer que lo atendia nos recibió con tanta alegria
como si hubiéramos sido parientes hasta hoy desaparecidos. Y al vernos en uniformes americanos, pero hablando español, poco pudo dismular una lágrima que corria por sus mejillas.

"¡Ah, tierras de Libertad!" "¡Uomini liberatore!"
La buena mujer nos encerró a los dos entre sus anchos brazos y nos besó profusamente empapando nuestras caras miesntras reia nerviosamente. "¡Viva La'merica!"

Nos ofreció lo poco que tenia: "Birra" al tiempo. No habia hielo.

Y comenzó a contaros su historia. Su esposo, que habia sido llevado a trabajar, como tantos otros italianos, griegos y españoles, construyendo carreteras y acueductos, como el de Cleveland, y, en su caso, el famoso Pulaski Skyway, de New Jersey, tenia un bar en Brooklyn. Un dia volvió a Génova en busca de esposa. Y ella se lo ganó, gracias a familiares y amigos mutuos. Asi fueron a vivir y trabajar al nuevo continente. Fué mientras trabajaba en el Bar de su esposo en Brooklyn que conoció a muchos inmigrantes europeos que
habian trabajado y sufrido junto con su esposo, en la nueva "patria".

Fueron esas amistades quienes le llevaron aviajar a Cuba, la primera vez, porque muchos de aquellos españoles, lejos de regresar a España, emigraron a Cuba, a pescar, en La Isabela, unos, a plantar café en
Oriente, los otros. Giacomo, que asi se habia llamado su esposo, eventualmente se compró una lanchita a motor y vela, una escopeta y unos avíos de pesca. Y de este modo, el Puerto de La Isabela y sus amigos Españoles en Sagua, le viéron, según ella, muchas veces cazando patos y garzones en el Rio Sagua.

Yo la habia escuchado en silencio durante toda su narración, aunque las menciones que hacia de mi patria chica habian desatado una colmena de abejas africanas dentro de mis venas... y me picaban, cuando, de pronto, de un salto, la buena mujer mientras nos mostraba un retrato, entre sollozos nos dice: "queste, il mio Giaccomo..."

"Io sonno d'la Isabela, Signora."

Imagine usted, la escena ahora...

Debajo del horno, en la cocina, habia una botella de Ron El Infierno tan bien guardada que los alemanes nunca la descubrieron durante sus repetidos registros del bar. Yo bebi ese ron hecho en Sagua, esa tarde, alli, en Sampierdarena, Génova, Italia, mientras los cañones todavia no estaban del todo silentes.

"¡Mejor que el mescal, mano!" exclamaba Ricardo, mi amigo tejano, mientras lamia el borde de el vaso de ron, al que le habia hecho un rocio de sal, casi como le hacen a las margaritas.

Pero aún habia mas sorpresas. Tomando una botella verde claro que estaba en una repisa de la pared de la sala, que estaba detras del bar, la puso en mis manos. "Guarda, cubano; d'lIsabela."

Dentro de la botella se podia apreciar un hermoso bergantin con todo el velámen al viento. Una joya. Y la popa. La popa exhibia el nombre: "Giulia, Isabela".

"¿Quién es Giulia?" pregunté yo tontamente, pues hasta ese momento no sabia el nombre de la señora.

"¡Io, Io sono Giulia!" Y me contó como ese barco en la botella habia sido hecho por las maravillosas manos de Juanillo "El Isleño". ¡Ah, lindos momentos en la vida del hombre que se aventura allende el mar! Cuando yo era chico me sentaba en el suelo a ver como Juanillo, aquel inmensamente alto y flaco canario, en su diminuto cuartucho al lado del Varadero de Alvaré insertaba piececita tras piecesita cada sección por el estrecho pico de cada botella como con una tijera, una aguja y una cuchilla creaba ante mis ojos mejores barcos que El Nautilus de Verne.

"Giaccomo fué asesinado por los alemanes." Me dijo en buen español."

Allá afuera corrian las horas. A poca distancia la Piazza Principe exhibia su lado la casa donde nació Cristobal Colón, los siglos de historia de la civilización viven esparcidos por todo el entorno genovés, pero por por unos instantes yo no tuve conciencia de nada de eso, porque durante esos momentos yo, mis memorias y mi ser vivian en mil fibras pensantes cerca del Rio Undoso, varado tal vez en sus carriles, junto al cuchitril ausente de aquel mago de la botella cuyo bergantin ahora navegaba en mis manos cual si retando a Colón. Si, cual reto al gran almirante, un italiano y un español habian navegado su bergantin en la verde botella desde la Isabela hasta Génova. Y yo tenia el reverso de la historia en mis manos, entre el vaso de ron, mis recuerdos de Cuba y las amargas lágrimas de Giulia.

"Vamonos, mano, que ya es tarde." Dijo Ricardo y se quedó dormido.

Podia tratar de ser mas agradable.
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Gilberto Rodríguez es de los últimos lobos de mar que tuvo el puerto de Sagua La Grande en sus buenos tiempos de importación y exportación a todo el globo terráqueo. Sus escritos han sido debidamente guardados en el Archivo Sabaneque para que no se pierda testimonio tan importante para la historia náutica de Sagua La Grande.

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ARCHIVO SABANEQUE
1970-2009

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sábado, abril 18, 2009

El negro Legorburu

Por: Gilberto Rodríguez

"Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar..."
José Marti.


El mal olor venia con la brisa anunciando el paso de algún animal muerto por las arenosas calles del pueblo. Las caras de los parroquianos (de los isabelinos, Gilberto...),se volvian en busca del sucio carretón de la basura, que no debia andar muy lejos.

El verde mar, color con que hubo sido pintado alguna vez, pujaba por mostrar una sonrisa por debajo de los chorros colgantes de pútridas sustancias que un dia fueron tal vez manjar en nuestras mesas. Y aquel cuadrado cajón, ancho arriba y menos abajo,que pudo haber sido el que transportaba oro en alguna mina oriental, era alli el "aura tiñosa" que cargaba en sus entrañas los desechos "perfumados" de cada rincón del pueblo.

Desde La Punta hasta el cabo del pueblo recorria llenándose la ancha panza en cada jornada. Montado sobre dos grandes ruedas de madera cubana forradas con zunchos de hierro a puro fuego, tal vez hechas por Perico Veliz en la Fundición, que tenia allá en el patio de su casa, cerca de la carretera,el viejo carretón era fiél compañero y silente cómplice en guardar los secretos de la cocina de cada isabelino. Complicidad silente y servíl la suya, porque trabajaba con "El Negro"...y este casi nunca hablaba.
Tiraba,-si es que a eso se le puede llamar asi,- del carretón un gigantezco mulo color chocolate que, bien mirado, podia confundirse en color catadura con el infeliz carretonero. Ya dijo el chuzco maldito al hacerse cargo del corral: "Estos burros que llevan tanto tiempo juntos en el mismo corral todos se parecen por el pelo". Hombre y animal eran grandes, de pelo y piel oscuras. Pacientes eran los dos, más pacientes digo, que Jean Valgean actuando como Cuasimodo en la pelicula francesa titulada "El Jorobado de Nuestra Señora deParís". Nada, lluvia, viento, chillidos burlones de los golfillos callejeros, pregones ni la trompeta del Capitán Nemo, si Jules Vernes se la hubiera mandado, pertubaban la paz mental o alentaban la parsimonia del hombre ni la del animal. Tenian su paso.
Solo los jueves cambiaban de paso.El pobre mulo vestia sus orejas de fiestas, moviéndolas casi cual si fueran de conejos enamorados de la zanahoria. Era dia de romeria, de campo abierto, de yerba fresca, de agua bebida al filo de las lagunas de el Dorado, de...
Y en la soleada faz de el "Negro", uno como sutil brillo en la voz se notaba al arrear su animal. "Hala, vamos, arrea, mulo". Eso era en aquél solitario ser humano una especie de medio de alegre expresión, esparcimiento, descanso. Ah, si, hermano; hay almas que gozan y descansan de sus cadenas si un dia las pueden arrastrar porlas calles fuera de sus paredes. El "Negro" y su mulo gozaban de asueto los jueves. Viajaban muchos quilometros para encontrar yerba de guinea y, hoz en mano, cortar y atar en sendos "masos de yerba",el verde alimento para alimentar durante la semana venidera al rudo animal. Y el mulo se aprovechaba con la picardia de saber que hoy el podia comer toda la yerba fresca que sus maxilares triturar pudieran.Y mientras tanto, el "Negro" sudaba.

Muchos años duró esta rutina. Yo era un niño cuando empecé a ver esta ESTAMPA ISABELINA. Nadie parecia sentir interés por El Negro de la Basura. Que dicho sea de paso no era negro de raza. "El Negro"Legorburu era oriundo de Las Islas Canarias, como tantos en nuestra provincia Villareña, pero más parecia marroquí que español por su piel. Vivia muy solitario,yo no recuerdo haberle conocido amigos ni haberlo visto en comercio o bar alguno. Se decia que era miembro de la familia Legorburu, que era una muy distinguida y buena familia de Sagua y la Isabela, pero yo no lo sé. (Por cierto, Carlitos Legorburu fué por mucho tiempo alcalde de la Isabela. Y muy bueno y luchador que fué.) Al "Negro", todos le miraban indiferentes, como si el mal olor de los deperdicios de sus propias casas, recogidas por este ser humano, fuera el mal olor permanente y único del infeliz carretonero.Casi nadie se dirigia a el.

Y, oh, perdón, error que cometo, una vez oí al sibarítico juéz Enrique Ardabín haciendo piruetas con su larga boquilla de marfil, mientras prendia uno de sus ovalados cigarrillos preguntárle si le hacia un cierto favor.
El mameluco o coverall que vestia, que una vez fué de dril azul tambien se igualaba con el verde extraviado del carretón. Y solo le vi uno oscuro cuando pasó el ciclón. ¡Dios santo, cuánto es capaz de trabajar un ser humano por el bien de sus hermanos! Regalo humano era el "Negro de la basusura" a nuestro pueblo de Isabela.
Yo me fuí a cabalgar por las sierras ajenas que Dios me diera. Y pasaron los años. Y vinieron las imágenes retratadas en el cerebro. La última imágen que los ojos ven, la computadora de nuestra vida la conserva permanentemente como su historia. Y si la vimos niña, muchos años después, desafiando la realidad, nuestra memoria nos exige que la veamos niña todavia, como miran las madres. Tanto asi, que en Francia, allá por los años 30, cientificos policiacos, con la colaboración del Doctor Israel Castellanos, ese genio cubano de lasciencias policiales, llegaron a crear un tipo de fotografia de la pupila de los humanos muertos violentamente para poder ver quien fue la última persona vista por el difunto.
Un dia volví de visita a mi pueblo. Y pregunté, si; yo pregunté por el "Negro".
"El nuevo alcalde lo despidió (¡Arrea!) lo botó y puso un hombre limpio en su lugar." Me dolió un poquito esa expresion. Caray, me dije durante tanto tiempo este pobre hombre nos mantuvo nuestro lindopueblo limpio y es esto lo único que se nos ocurre decir...

Me fuí por los barrios a ver no sé qué... Pero ví desperdicios en las calles. Habia una gato destripado cerca del Ancla en el arenal de La Punta, y desperdicios de comidas junto al Muelle del City Bank. Bajé hasta el Muelle de Amézaga y, en el Bar de Muti, que todavia no se llamaba Barrilito, y alli me presentaron a un señor que hablaba de política, comparaba aguardientes, reía con las putas deambulantes y vestia camisa blanca. Me dijeron que era el nuevo recogedor de basura del pueblo. Me pareció que en ese momento mi querido pueblo era traicionado por los condenados políticos de afuera, y le pregunté al buen hombre cuando habia recogido la basura por última vez. Pero no esperé la respuesta. Me despedi.

Mientras el avión que me llevaba de regreso New York atravesaba el Estrecho de La Florida, en mi cerebro revoloteaba, cual ala de mariposa asustada fuera, una idea peregrina, y mi voz descuidadasacudió a los pasajeros: ¡Qué diantres, "el Negro" era el mejor!
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Recopilación en el ARCHIVO SABANEQUE de las fascinantes anécdotas de Don Gilberto Rodríguez, uno de los últimos lobos de mar de Sagua La Grande.
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jueves, marzo 26, 2009

El pueblo oceánico de Sagua La Grande

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COMO SE FORMA ESTE BARRIO MARITIMO DE SAGUA LA GRANDE

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Para estudiar la evolución que tuvieron las casas en El Esquivel, hemos escogido a la de la familia Bienes que muestra de forma significativa la metamorfosis urbana que iba adquieriendo el cayo entre las décadas de 1940 y 1950.


En la foto: un grupo de vacacionistas exhibiendo sus habilidades gimnásticas en Cayo Esquivel-1926.


Antes de haber casas, las familias acampaban en lo que podían. Esta foto debe ser aproximadamente 1936, mostrando a la familia del Dr. Alberto Bienes, acampando bajo un toldo improvisado.


En la foto: De Iz/Dr: Margot y su esposo Joaquín Ballester, otra persona no identificada, el Dr. Bienes, su esposa Lola y su pequeña Loly.


La primera casa de la familia Bienes fue llevada al Esquivel a finales de los 30 o principio de los 40.


En realidad fueron dos casetas de la antigua playa del Casino Español en Punta Gorda, Isabela, desarmadas en paneles llevadas al Esquivel y armadas nuevamente juntas una al lado de la otra para formar una más grande.

Como se nota en la foto hay dos ventanas y una puerta con un diseño a un lado y las del otro lado son diferentes.


En la foto (Med.1940), Iz/Dr: Maggie Bertrán, Alex Bienes), Lola, Loly, Margot al fondo, y al final el Dr Alberto Bienes. Amparo asomada en una ventana.


La primera remodelación se le hace aproximadamente a finales los años cuarentas, como se muestra en esta foto, donde se nota como se construyó un nuevo portal más amplio y con las sillas de extensión (De lona, divinas para una siesta) y se mejoró un poco la casa por atrás.

Todas las casitas del cayo comenzaban a solidificarse por esta época, pasando de simples casetas portátiles a casas fijas, más prácticas, sólidas al agreste medio de tormentas y embellecidas en la sana competencia de unas contra otras.

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Segunda remodelación.
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A principios de los 50's se hace toda la parte de atrás nueva, con nueva cocina, un cuarto adicional, baño completo y un portal lateral hacia el lado de la glorieta.
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Se usan paneles de fibrocem, para paredes y techo.Y piso de cemento en la nueva área.


En la foto: Alex Bienes con su tío Joaquín.
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Segunda remodelación, vista por atrás.



Nuevo tanque elevado de fibrocem para agua de CASIMBA (nombre dado a pozo hecho en la arena que por filtración de la arena daba agua salobre), casi potable y que hacía espuma con el jabón.


Se utilizaba para baños y fregar. Al lado habíaun tanque de concreto semi-enterrado en la arena y otrode hierro elevado para almacenar el agua lluvia utilizada para cocinar y tomar.


En la foto(Iz/Dr:la segunda) Loly con algunas amigas.
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Tercera remodelación y última.
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Quedó solamente de pié lo hecho en la segunda remodelación, se hizo una nueva sección de dos pisos.

El segundo piso con dos habitaciones ampliasy un portal.


Abajo un comedor y salón.Todo el material fue fibrocem.

En la foto: Vista del Este(Poste del alumbrado en esquina)
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Y así de impresionante iba mostrándose el balneario sagüero de Cayo Esquivel ante los cubanos y el mundo que de vez en cuando emitían su nota de prensa en favor de este paraíso perdido entre los cayos de los Jardines del Rey, muy poco le faltaba para convertirse en una ciudad oceánica.


En 1962 los bulldosers arrasaron con cada una de las casitas que de forma natural e individual habían formado uno de los mejores resortes de Cuba.

El islote quedó abandonado y solitario como en los tiempos de Calico Jack.








No fue un huracán lo que borró nuestro paraíso.

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Más detalles en el Website de Cayo Esquivel:






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domingo, marzo 15, 2009

Anclas y Arena

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Por: Gilberto Rodríguez
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Era yo muy chico aun cuando comencé a soñar con el espacio que se perdia de vista allá por los horizontes. Y me paseaba por las orillas del mar recogiendo "conchas" y caracoles para regalar. A veces, mientras mi padre realizaba sus labores en los almacenes de García, yo iba con el hasta la puerta y, con más inquietud que alas, me encaminaba hacia el punto más saliente hacia el este del pueblo. Pasaba por la casa de Juanillo el Isleno y más allá estaba el amplio arenal de La Punta. Una especie de delta, de juez mediador, con su larga extensión de estacas alineadas a lo largo de decenas de metros desde la orilla hasta donde ya las aguas eran navegables, pareciera ser aquel límite de los adioses, entre la salada bahía y las mezcladas aguas dulces quebajaban por la desembocadura del río, en busca del amplio mar, por Casablanca.

Allí, en La Punta, solia haber una rica acumulación de ostras blancas, sepia, violetas, multicolor y forma física capaz de satisfacer a cualquier coleccionista hawiiano. Crujían, crujian, crujían, como crujen los ejes de la viejas carretas solo que con chirriar de gaviotas.
Yo era el chico aquel que cantaba en voz baja mientras revolvía el arena con los pies y merodeaba alrededor del ancla solitaria.


En la isla de El Salvador, punto saliente de Las Islas Bahamas hacia el Este, hay sobre las arenas una vieja cruz de hierro que marca el primer punto de el Nuevo Continente que Colón pisara, tras su larga navegacióny su afortunado encuentro con las gaviotas. Tal vez nadie lo planeo así; es muy posible que fuera solo una casualidad...o una honrosa tradición marinera. No lo se. Tampoco se quien planto el ancla en nuestro arenal, pero hay una similitud de posiciones que llama a pensar y a discurrir. Pero lo cierto es que aquella ancla, erguida sobre sus ganchos, y semi recostada a su pendular cruz, una de esas plegables, debía haber estadobajo el agua por mucho tiempo. Las cicatrices en su brazo estaban selladas por cascos de ostras disecadas por el tiempo, y sus rojo color de herrumbre contrastaba con la blancura resaltante de esas ostras.

Yo la tocaba. Con amor la tocaba mientras la curiosidad me llevaba a hacerle preguntas. "¿Donde has estado?" "¿Qué otros mundos hay más allá de Cayo Cristo?" "¿Como lucen las sirenas del Mediterráneo cuando cantan nadando por las agua de Grecia?". Y aunque a veces me saqué alguna gota de sangre de las manos al acariciar la querida ancla, no me quejé jamás, por que compartía con ella el afán de distancias, la cita con las soledades, la visión del "allá". Y un día pregunté...

"¿De donde salió esa ancla?"

"De un velero muy grande que se perdió en una tormenta hace mucho tiempo."

"¿Y, como llegó hasta aquí?"

"Un buzo isabelino la rescató y por monumento a los que en mar quedaron, y queden en el futuro...

"No escuche el resto. Me alejé llorando en silencio, a unos pasos de distancia. Recogi uno cobos bien rosados, como una docena recogi. Después llevé uno a uno los vacíos y hermosos caracoles y los puse contra los puntas del ancla como formando entre un círculo y un corazón en el arena. Lloré más aun...y mojé con mi rostro pegado al duro herraje las herrumbrosas ostras y moluscos.

Miré hacia la boca del río, en dirección oeste, luego me volví a mirar hacia los muellas, por el noroeste....Chalanas, goletas, yates, vapores, acaso anclas futuras para plantar en algún puerto lejano, oaventureras velas que un día se hincharán para salir en un viaje de cuento de hadas...Madres sin hijos, esposas...

Me dejé caer al pié del ancla. Pense en los marinos que nunca llegaron; a los veleros que mueren de vientos, y a los que quedan detrás. Me recosté a ella. Le pegue mi carita y le acaricié su brazo, como se acaricia una madre, como se hunde uno en el pecho protector de su padre.....

No se cuanto tiempo dormí, no sé. Pero por cada puerto que pasé durante mi vida en el mar, quise buscarel ancla solitaria de las puntas, que los puertos tienen puntas cuando se trata de navegantes y aventureros, y aún hoy, cuando veo por el satélite nuestra Isabela siempre miro hacia la Punta, como el que busca el aire para volver a respirar, las luz para ver, el momento para recordar.

Es la estampa que silente nos recuerda a cada instante lo frágil que es el hombre frente a la Naturaleza, y lo noble que es nuestro pueblo que se inclina ante el recuerdo de los que, por venir a él, perdieron.

El ancla de la punta es, pues, a mi ver, la cruz del que perece, y el anuncio de nuevas aventuras.Es una Estampa Isabelina.




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Tomado del ARCHIVO SABANEQUE
de Pedro Suárez Tintín
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viernes, febrero 27, 2009

Cuanto sabemos de La Isabela

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Por: Gilberto Rodríguez

A veces los hijos de un pueblo no conocen su historia porque alguna razón (moral, histórica, política) les negó una abuela que les contara la leyenda, la historia o el chisme. Hay, sin embargo, muchos casos en la historia de la humanidad en que una población entera ha sido desarraigada de su entorno por aquellos que tienen en sus manos la fuerza y han usado esa fuerza para borrar, cual estudiantes en el aula, de la pizarra de la vida una existencia y hasta una generación entera de un pueblo. Entonces la memoria colectiva desaparece. Sea que no queda nadie para contarla, sea que hasta el último vestigio del pasado es hundido en las cenizas del rencor, o sea por la dispersión de las familias por los caminos, del mundo. Y hasta por la extinción de una raza o de una familia. La población y el puerto de La Isabela de Sagua es un ejemplo moderno de este "exterminiohistórico" si es que se puede usar tal expresión.



Dada su posición geográfica, el Puerto de La Isabela, con su carga de nombres cambiantes que le han adornado según el mandante de turno, Puerto de Sagua, Puerto General Peraza y otros, siempre fue unode los puertos más activos de la Isla de Cuba. Buenos muelles, amplia bahía, un inmenso número de cayos e islotes, magníficas playas de blancas arenas naturales, abundante pesca, un clima para recrear la más exigente de las almas y una gente amable y servicial más allá de toda comparación. En la Isabela siempre hubo medios de traer el pescado (digo, el pan) a la mesa. Aún en los peores tiempos.


Durante los tiempos de la colonización española, el tráfico de navíos veleros era uno de los más nutridos de la isla. Y después, durante el primer medio siglo de independencia, con las naturales altas y bajas del mercado internacional, el puerto de La Isabela siempre se vió adornado de blancos veleros y barcos mercantes cuyas popas decoraban banderas de los más lejanos rincones del orbe. Y también los yates.


Las lluvias que humedecían nuestros campos de cultivos allá por el centro de la Isla, por los confines villareños, después de enriquecer las cosechas por allá, fluían por el Río Sagua, o Undoso, llenaban las lagunas y costas a ambos lados de la costa norte, al este tanto como al oeste, lo que atraía las grandes bandadas de aves migratorias, que nos visitaban desde todas las partes del planeta dondequiera que la Madre Naturaleza aún permitía a las especies convivir con la civilización. Y esto, a su vez, atraía el turismo tanto terrestre como marítimo. Cientos de yates de sitios lejanos eran punto fijo de visita a La Isabela cada temporada de caza y pesca, las que por cierto, abundaban.


Hemos escrito ya sobre esta abundancia de agua que corría por el rio Sagua y sus laterales, mientras la población padecía de sed, pero eso tenía más que ver con las actividades o falta de posibilidades humanas que con las existencias naturales. En otras palabras, como hemos dicho antes, estábamos los isabelinos rodeados de agua, mientras padecíamos de sed, como en un contrasentido tan irreal como la ciencia ficción, mientras que esa abundancia de agua no producía un beneficioso a la hora beber, al mismo tiempo producía un rico atractivo al turismo que se beneficiaba de los tesoros de la caza y la pesca y, a su vez, ese turismo marítimo enriquecía los bolsillos de los pobladores de nuestra bella costa isabelino sagüera.


Mucho de eso tal vez puedan disfrutar aquellos que de modo alguno pisan esas playa hoy día, pero, ni los pocos isabelinos recién nacidos que queden allí hoy, ni los que han sido desterrados a otros puntos de la isla, ni los que nacen en el extranjero hoy o han nacido durante el último medio siglo, salvo un muy pequeño número deesforzados hijos de Sagua, La Isabela y sus circumvecinos, posee, o siquiera ha oido, suficientes conocimientos o recuerdos propios de las mil bellezas, historias, leyendas y anécdotas que enriquecen nuestro lore y folklore sagüero isabelino. Y es una pena. Es muy penoso que tengamos tanta riqueza histórica, literalmente dicho, anecdótica, y que porque a unos canallas se les antoje, no la podamos compartir con nuestros descendientes para su disfrute y memoria.


Yo miro hacia los días que fueron el ayer y que predicen lo que viene atrás. Veo claramente en el espejo de pasado los días malos y los recuerdos hermosos que nos ha dado la vida a los hijos de esas maravillosas playas las olas que batieron ayer y nos esperan en el futuro...juguetonas chiquillas de blanca sonrisa que se deslizansobre las arenas de Cayo Cristo o nadan en el Esquivel, cantan en el Uvero, rien en la Caida de La Chorrera, se extienden por Casablanca y se ondulan en Punta Gorda. Y veo las tierras lejanas que nuestros ojos han visitado. Y veo las riquezas de nuestras familias.


Ah, nuestras familias. Rica es nuestra isla, y hermosa nuestra familia íntima isabelina. El disfrute pleno de la vida en la Isabela, más alla de sus playas, clima, caza y pesca, provenía de las relacxiones humanas que nuestra manera de proceder y actuar nos ofrecía. En La Isabela nadie era diferente. Nadie era ajeno. Ni nadiesabía que podía ser ajeno. Ricos, acaudalados, millonarios, aventureros, vecinos, pescadores, carboneros, usted era un ser humano. YA. Nadie preguntaba, nadie decía, nadie daba, nadie pedía. Todos pescábamos, trabajábamos, cazábamos, nadábamos, y reíamos juntos. Y celebrábamos con nuestra santa patrona, nuestra Virgen del Carmen. !Ay, que si celebrábamos!


De todas partes de Cuba y de las mas lejanas tierras venían los fieles a celebrar las fiestas del Carmen a La Isabela.


Fuegos artificiales, abundante comida, licores, trajes, velas, regatas, exhibiciones de productos exáticos, música por doquier, risas, bellas mujeres, blancas velas, y hasta carreras de caballos tras la proverbial punta afilada que debe enganchar la colgada argolla para ser el ganador de la carrera, o el mejor de la conquista de pareja para la danza. La cucaña, o palo encebado, los zancos, el pan con lechón, las frituras chinas; los dulces de Fillo....


Y la retreta en el parque. La banda de voluntarios de Sagua, generalmente miembros de el Cuerpo de Bomberos, que no solo nos divertían gratuitamente sino que, las más de las veces, servían de el único rato de esparcimiento nocturno que a menudo nos servían en la mesa de la vida cotidiana. Buenos seres humanos que teníamos allí. Y cuantos...


Desde este rincón de la ausencia yo miro hacia el mar. Y si un dios curioso estuviese atizbando mis movimientos, y si en su vasta sabiduría pudiera interpretar mis sentimientos, pudiera descrubrir tal vez unos de los cambios más sutiles y sin embargo más curiosos que que da el ser humano en la vida. Una vida que en sus momentos tempranos se caracterizaba por sus deseos de aventuras curiosas, de ansias de tierras de misterio y lejanas, de elevación a otros niveles del saber que no parecía alcanzar en mi lugar de pobre hijo delaparentemente abandonado puerto. Y vería como esa misma vida, ese mismo cerebro, ese mismo ser viviente, llena el alma de experiencias vividas, repleto el cerebro de aprendizajes ni siquiera imaginadosentonces, hace bueno el refrán de que "la cabra tira al monte".


Desde esta esquina de la existencia, cargada el alma de recuerdos, llena la existencia de vivencias, duras muchas, emocionantes otras y bellas las demás, junto a los achaques que las rondas han dejado en las costillas, miro yo a las aguas que pasan por estas playas, después de haberse regodeado de placer en las playas de la Isabela, y me lleno de una nostalgia distinta, feliz, placentera, con un alto sentido de familiaridad, tal cual si las olas trajeran envueltas entre sus espumantes rebordes, un mensaje cargado de memorias de mis playas, para que nunca olvidar pueda mi Isabela.

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Don Gilberto Rodríguez es un bravo lobo de mar de aquellos tiempos de leyenda, el cual gentilmente coopera con el "Archivo Sabaneque".











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Más detalles, historias, fotos, noticias y foro sobre Isabela de Sagua puedes encontrarlo en el Website: http://isabeladesagua.tripod.com/

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viernes, enero 30, 2009

Procesiones de la Virgen del Carmen

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UNA EMOCIONANTE TRADICION DEL PUERTO DE SAGUA LA GRANDE

Las monumentales procesiones de la Virgen del Carmen siempre fueron muy impresonantes en el barrio marítimo de Isabela de Sagua durante la etapa colonial y la republicana, pues en 1959 desaparecieron por décadas hasta años recientes que se han vuelto a permitir.

Cuentan los viajeros del tiempo que la virgen no solo era conducida por tierra sino que en el mar cientos de antorchas daban a la ceremonia un toque fascinante que conmovía mucho contemplarlo. Los visitantes se iban muy impresionados por estas imponentes ceremonias cristianas del viejo pueblo de mar.

La virgen era colocada en una lancha y detrás de esta muchas otras embarcaciones desfilaban en religiosa devoción por la madre de nuestro océano.



Hoy nos regocijamos en poder presentar algunas fotos actuales de esta antigua costumbre cristiana la cual cuenta con una amplísima concurrencia como en los buenos tiempos, lo cual demuestra el profundo caracter religioso de este barrio marino de Sagua La Grande que jamás perdió su fe en Dios y en la Virgen de los laboriosos pescadores.





















COMO CADA 16 DE JULIO EL PUEBLO DE ISABELA DE SAGUA CELEBRO LA FIESTA DE SU MADRE Y PATRONA LA VIRGEN DEL CARMEN EN 2007.


LA MISA PRESIDIDA POR EL P. RAÚL EN EL PARQUE DEL PUEBLO, CONGREGO A MUCHOS HIJOS DE ESTE POBLADO Y A PEREGRINOS LLEGADOS DE OTROS LUGARES. EN LAS PLEGARIAS SE TUVO UNA ORACIÓN ESPECIAL POR LA FAMILIA CUBANA, POR LOS HIJOS DEL PUEBLO Y POR TODOS LO ENFERMOS.

AL FINALIZAR LA MISA, LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA CAMINO POR VARIAS CALLES DEL POBLADO, DONDE FUE VENERADA POR LOS ISABELINOS.


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En el exilio tampoco se perdió esta tradición y todos los años los isabelinos ausentes se reunen en la Ermita de la Caridad para celebrar la fiesta de nuestra patrona. Esta reunión siempre se lleva a cabo el sábado anterior al 16 de Julio, y allí se exhibe una replica pequeña de nuestra virgencita que es propiedad de Rogelio Zelada, se lleva a la ermita y allí se reza por nosotros y por todos los isabelinos presentes y ausentes, vivos y difuntos; además es un punto de reunión donde aunque sea una vez al año todos se reencuentran y disfrutan un poco de losimborrables recuerdos del puerto.















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Para actividades religiosas ver el Sitio: http://parroquias.tripod.com
Para la Historia de Isabela de Sagua ver: http://isabeladesagua.tripod.com






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sábado, enero 24, 2009

¿Por qué soy isabelino?

Por: Gilberto Rodríguez

Ah, pregunta curiosa!Yo soy isabelino porque España mandó a un extraordinario guerrero y cruel militar llamado Valeriano Weiler. Soy isabelino porque una familia de gallegos y una de asturianos se establecieron en los campos de Las Villas. Soy isabelino porque a una jóven pareja vizcaína les nació un niño abordo de un barco español mientras navegaban hacia nuestra Cuba, y cuya inscripción en el libro de Bitácora dice "...Nació el niño Manuel Marino del Mar Perera, a las alturas del Cabo de Portugal..."


Soy isabelino porque de aquellos españoles que se aventuraban a las nuevas tierras se crearon nuevas familias cubanas, se fundaron pueblos, se crearon grandes cosechas de tabaco y se desarrollaron labores de progreso personal y amores profundos por "la Tierra más fermosa que ojos humanos vieron.

"Soy isabelino por que un día los cubanos decidieron, dada su existencia como nación solitaria flotando en la corriente, echar velas al viento y salir por sus propios impulsos,viajar en sus propios derroteros, sentarse al banquete de la Libertad de Los Pueblos Civilizados,derecho que tanto ansiaban, y tener su propia estrella en el firmamento, como una nueva Polaris que guiara sus destinos.

Y soy isabelino porque dentro del seno de aquellos viajeros que un dia fueron, hijos nacidos en las nuevas vegas de tabaco, panaderias y vallas de gallos, se dieron a la tarea aventurada de ganar para ellos y para las generaciones futuras el derecho de ser dueños de sus propios destinos. Y las familias se dividieron...y el delicado tejido de la nueva sociedad se agrietó en los comedores y la sangre corrió por montañas y valles como corre el agua desde el corazón de Manicaragua hasta las playas de La Isabela.

Y los hermanos se pelearon. Y mientras José Martí cantaba su poema de amor aun en la guerra: "....lo amo si es cubano, lo amo si aragonés...", o un tantito más tarde, allá el su tierra natal, San Diego del Valle, por cuya campiña corria peleando por la Libertad de Cuba, mi abuelo paterno, José Maria Rodriguez, caia bajo las balas de los "voluntarios"(¿?) cubanos...

Mi padre tenia dos años a apenas de nacido, y era el tercer hijo de José Maria Rodriguez y de Isabel Perera Ibañez, quien era a su vez, hija de aquel niño que le nació a los jovenes vazcos, en el mar. Isabel era la hija mayor de la familia Perera Ibañez que se consideraba pro España, mientras que su esposo y toda la familia deaquél se habian "aplatanado" tanto los unos, y nacido en Cuba los otros que eran considerados "cubiches" y por consiguiente "enemigos".

Mi abuela fué desheredada por su padre y expulsada de se pueblo natal por la brutalidad desbordada de Weiler. ¿Recordamos acaso La Historia de Cuba y "La Reconcentración¨"?

En la Isabela vivia ahora una negra congolesa que nunca se puso zapatos, que tuvo un hijo blanco, buen hombre, pero escasamente hijo, y que lavaba ropa y cuidaba niños para que la esposas hicieran los trabajos del puerto porque los hombres estaban en la guerra.

Mamá Carlota, que así le deciamos, cuando era esclava en una finca al lado de la de mis bisabuelos, con la ayuda de mi abuelo pudo escapar de su cautiverio y se fué a esconder a La Isabela, donde tuvo el hijo blanco que nunca supo quien era su padre. Mama Carlota la negra esclava escapada del cepo y de las cadenas tenia corazón y no sabria hablar bien el español, pero sabia muchos de gratitud y amistad. Gracias a Mamá Carlota mi abuela, la blanca y pecosa de delicadas manos y uñas bien pintadas, pudo lavar ropa "pa´fuera", hacer comidas para vender y criar a tres hijos varones con un millar de sacrificios. Mi padre era el más chico de los tres, y Mamá Carlota lo enseño a caminar y limpiarse las narices.

Yo soy el hijo mayor de mi padre. Cuando Mamá Carlota murió yo lloré por ella más que su propio hijo. Tambien por eso soy isabelino un poco.

Cuba ganó su independencia al fin, pero al banquete de La Libertad no se sentó Martí, ni el jefe de mi abuelo, ese extraordinario patriota sagüero, médico por demás, Panchito Rodriguez, ni tampoco mi abuelo. Todos ellos habian pagado el precio máximo que puede pagar un hombre por su Patria, que la vida. Y la vida sigue su marcha indesviable hacia el futuro... Y los hijos crecen.

Y mis tios junto a mi padre crecieron, y crecieron y aunque sabian que eran nativos de San Diego, solo se sintieron isabelinos. Por eso tambien soy isabelino yo, aunque con un camino aventurado por doquier.

Mi tio José Manuel Perera y mi padre se fueron al servicio militar siendo aún muy joven mi padre. Menocal, Zayas, "Chambelona" La joven República sufrió muchos vaivenes y mis padres se casaron en Rodrigo.Ah, pero ahora viene la Isabela, al fin, a mi cuento. Y aqui cominza una vida que ha sido y es, amigos, como una de esas ondas que va y va y sigue como la rueda infinita del universo rodando hasta quizas, algún lejano atardecer, en medio de una carcajada.

Yo nací en el carro de Marino, "Tin Tan Ya Ya", en medio de la noche, en el camino con pretension de carretera que une a Rodrigo con Santo Domingo, bajo la lluvia y sin luz...

Y me trajeron para La Isabela.

Y por eso soy isabelino.



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Estractos del Archivo Sabaneque. Más detalles en:
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jueves, enero 15, 2009

El buque Nikolis en el muelle Alfert

Gracias a la fotografía por satélite pudimos localizar el cementerio final del "Nikolis" en Sagua La Grande.

¿Quien no recuerda al barco griego "Nikolis" que tanto tiempo estuvo varado en La Isabela desde los años sesentas del siglo XX?.

Para los de esa generación este buque mercante era casi un monumento fijo en el muelle de Alfert.

Este enorme barco mercante se averió en nuestra costa después de larga travesía marina y sus tripulantes tuvieron que regresar a Grecia por aire.

Luego de algunos años de estudios se decidió alejarlo de los muelles y abandonarlo en un punto en los alrededores de los cayos de la Enfermería donde aun permanece desvaneciéndose en su cementerio oceánico como mostramos en esta foto satélite (2007) que recientemente hemos logrado encontrar dentro de las extensas aguas entre Isabela y la playa Uvero.
Sus coordenadas son la siguientes: Longitud: 76º 56' 57.17" y Latitud: 22º 55".

HISTORIA DEL NIKOLIS M
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El “Nikolis M”, tuvo muchos nombres anteriores, pero originalmente fue un barco “Liberty”.

Los barcos “Liberty” fueron cargueros de diseño británico pero adaptados y construidos en los EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial de forma barata y rápida con el fín de sustituir a los que iba perdiendo el gobierno británico por el torpedeo de los U-Boot alemanes. La Comisión Marítima de los Estados Unidos los encargaba a empresas privadas a un costo de 2 millones de dólares para así aprovisionar a los aliados ingleses.

Dieciocho astilleros americanos construyeron 2.751 Liberty entre 1941 y 1945 a una velocidad promedio de 230 días por unidades al principio, pero más tarde la emergencia los llevó a fabricarlos en solo 42 dias; el record lo batió el “Robert E. Peary” el cual fue botado a los 14 días y medio de habérsele puesto la quilla.

La producción era en cadena esperando que al menos perduraran por unos 5 años pero muchos sobrepasaron este tiempo de vida estimado, como fue el caso del “Nikolis M” que vivió hasta 1967 cuando se rindió definitivamente en el muelle Alfert de Isabela de Sagua.


Cuando el Nikolis era un “Liberty” en 1944 se llamaba: “Russell Sage”, luego lo compra la “Marine Transport Lines de Nueva York y lo llama: “WSA”. Luego en 1947 la “Caribbean Land & Shpg.Corp, Cristobal (T.Gotaas & Co, NY) con bandera panameña lo bautiza con el nombre de “Glen I”; en 1950 la “Compañía de Nav.” (D'Amico Soc.di Nav, Rome con bandera panameña) le nombra: “La Cordillera”.

En 1954 Flamengo Cia.de Nav. Transoceanica. En 1955 “María Dolores” (del mismo dueño). En 1958 D'Amico Soc.di Nav, Rome le mantiene el nombre; y finalmente en el año de 1965 lo adquiere “Miltiades Navegaceon” (Mattheos Mavridoglou, Piraeus) que con bandera griega lo nombra: “Nikolis M” y navega por dos años hasta que en 1967 queda varado en Isabela de Sagua, donde es desmanteledo con el tiempo y sacado a alta mar en los años noventas del siglo pasado (XX).

Otros datos: Lo construyó el astillero "J. A. Jones Construction Company" en Panama City, Florida. La máquina fue fabricada por "Filer & Stowell Co" de Milwaukee, Wisconsin. Su quilla se puso el 25 de Noviembre de 1943. Fue botado al mar el 5 de Enero de 1944. Su nombre fue el de un banquero y político de renombre en Nueva York.



ES UNA VERDADERA PIEZA DE VALOR POR SER UN "LIBERTY" PERDIDO DE LOS ARCHIVOS NAVALES DESDE 1967.



Investigación realizada por Pedro Suárez Tintín en New York Public Library 1987.




De: "Barcos Internacionales" del Sitio Isabela De Sagua:
http://isabeladesagua.tripod.com

martes, diciembre 30, 2008

El Sitio de los Isabelinos desde 1998

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NO TE OLVIDES DE PARTICIPAR CON TUS MENSAJES EN EL SITIO DE REUNION DE ISABELA DE SAGUA, :




Gracias a este intercambio cibernético muchos amigos nos hemos encontrado desde 1998 y muchos coterráneos por el mundo han aparecido. Inscríbete además para participar en las fiestas anuales de Sagua la Grande y así podernos ver, abrazar y recordar un poco nuestra añorada Isabela.


YA TENEMOS MAS DE 3 000 MENSAJES ARCHIVADOS POR ESTA VIA Y ALREDEDOR DE 200 EMAILS PARA ASI TENERLOS LOCALIZABLES, PERO QUEREMOS MAS, TENEMOS QUE HACER EL CENSO TOTAL DE LA ISABELA.

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Hola, soy jenny (jennisbett mederos) hija de marcelo el de la cooperativa y cachita la hija de renee y chivi chivi. me dio muchogusto encontrar esta pagina porq me e podido comunicar con amistades q no habia visto desde q sali del pueblo en el 94. espero q se comuniquen conmigo...saludos a todos los isabelinos! negragalindez@yahoo.com
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Hola soy Ismarys Vizcaino, hija de Irma Mata y Frank Vizcaino. Vivo en Hialeah con mi familia, tengo una tienda en el 789 W 81 St y me encantaria ver a gente que aunque viven cerca hace mucho que no veo, asi que si quieren pasar a saludarme ya tienen mi direccion. Saludos a todos los isabelinos y sagueros y espero verlos pronto.
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Hola: Soy una joven cubana, de la provincia de Cienfuegos. Hace algunos años conocí a unas personas de Isabela de Sagua y he perdido comunicación con ellos. Desde hace 14 años no he sabido de su paradero. Ellos se fueron en el año 1994 para Estados Unidos. El padre de la familia se llama Salvador Fernández, su esposa Mercedes Raspiller y sus hijos: Salvador, Yohanys y William. Por favor, si alguien los conoce o tiene noticias de ellos les agradezco que me lo hagan saber. Mi nombre es Blanca Rosa González, y como no tengo acceso a Internet les pido que cualquier noticia la envíen a mi dirección de correo: http://us.f300.mail.yahoo.com/ym/Compose?To=polcf.cov@jagua.cfg.sld.cu Se lo agradeceré mucho. Dios los bendiga a todos. Saludos,
Blanca Rosa González
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Mi nombre es Nayivis Denis y necesito el Phone # de la publica de Nueba Isabela Mis hermanos estan aya y perdi el Numero se los agradesere siempre. loaine_loandry@yahoo.com
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Re: Marlen hija de Oneida y Ramoncito. Como estan soy Flora la hija de Bartolito, lei el correo de Marlen y quice saludarla mi correo es carmen101956@yahoo.com yo tambien soy de Isabela, saludos a todos los isabelinos, Flora
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hola soy julio gil el hijo de rosa vivo en miami hace 11 anos y estas foto que me llegaron me regresa el tiempo atras y me pone melancolico espero que todos los de mi tierra se sientan igual que yo les felicito a todos y que tengan un prospero año nuevo los quiere julimi coreo es gil102@hotmail.com
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Saludos a todos...Mi nombre es Marlen Cobo(espero que me recuerden)la hija de el COBO.Que alegria que por medio de mi amiga Laura Cartelle la hija de Luis y Olguita que me envio esta direccion halla podido ver estas fotos y recuerdos de nuestra Isabela que aun lejos siempre la recordamos con el mismo amor.Bueno un gusto saludar a todos los Isabelinos presentes y ausentes tambien porque no, verdad! marlecoco@hotmail.com
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Hola mi nombre es Yuliet y quisiera saber de alguien que haya venido hace poco de Isabela . Mi correo es: yulietaira@yahoo.com
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Hola soy Vivian la hija de Mirian Caraballo me da mucho gusto encontrarme con muchas gente ,mi coreo es alejandro1485@yahoo.com los vemos saludos a todas mi gentes los quieros
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Que trabajo mass bonito, felicidades al creador y a todos los sagueros y... los isabelinos... 2725@comcast.net
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ENTRE SAGUEROS E ISABELINOS YA TENEMOS MAS DE 2000 EMAILS DE LOS LUGARES MAS REMOTOS COMO Japón, Holanda, Italia, Arabia Saudita, Sicilia, Malta, Australia, Yemén, Marruecos, Alemania...etc. El mayor porciento proviene de Estados Unidos de América y España; le siguen America Central, Sur y Caribe. Desde casi todos los Estados Mexicanos recibimos mensajes de sagüeros. El periódico "El Sagüero Ausente" está creando grupos de "sagüeros ausentes" en cada uno de esos países y ciudades entre los que ya se destancan: La Habana, Panamá, Toronto, New York, Chicago, Los Angeles, Puerto Rico y España.

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viernes, noviembre 28, 2008

Historias de La Isabela

Por: Gilberto Rodríguez


La Historia, decia es escritor español, Angel Lázaro en La Revista "Carteles", cuando estaba exilado en Cuba, durante la Guerra Civil española, con gran certeza y razón, los que no la vivieron, no la vieron y tampoco la conocen; la escriben los que la oyeron de bocas de vencedores y séptimos repetidores. Lo que viene a ser algo así como la prensa moderna... en todas sus formas. Sinó lo ve usted asi, basta uns somera mirada detrás de "El Nuevo Testamento". Vea como se escribieron las primeras letras de el mismo... No me permita que yo se lo diga, -vealo usted misma.

Pués bien, déjemos a los chicos nuevos hurgar en las gavetas de los recuerdos empolvados, si los hubiera, y yo, por uno al menos, que he vivido ya cuatro quintas partes del Siglo Veinte y un 1/16 del 21, he visto, oido y pasado un poquito de esa historia en carne propia. Mía es la memoria del pueblo chico y harapiento, la del pueblo medio y aspirante, la del triunfador que crece, la del fuerte, poderoso y mezquino y también la del que llega y no olvida. Tan mia es la vida del carbonero del Rio Sagua, como la de pescador, el marinero, el estibador, el "Fenómeno" Azcóitia con sus gigantezco y peludos brazos destilando sudor sobre la argamasa de haria con que hacia las famosas "galletas de agua" que los isabelinos devoraban al amanecer y "Barbarito" Morejón tarjeta en mano, su flaca figura de tarjador encubierta o pluma al ristre escribiendo sus "Apuntes Históricos de la Isabela", como Pepito Zelada pidiéndome que le presentara a su Primo, Rolando Cubela, junto a Fidel Castro mientras se buscaba a Camilo Cierfuegos o la pérdida, junto a este último, de mi entrañable amigode chico, Luciano Fariñas, su piloto. Todo y todos valen para mi.Y quiero, antes de rendir la cuenta final, dejar por estas costas sembradas algunas memorias que, tal vez uno, en un arranque de locura, luego de generaciones, quiera saber como fué......

Mio ha sido el puerto lejano, el terruño ausente, el vagabundo que me pidio un chelin, la hembra que vació la copa, lider que creció a mi lado, el pintor que compartiera mi brocha un dia, el que ayer fué mi profesor, mi amigo, mi co-participe y luego mi juez, el que poderoso cae y después se amilana y también ha sido mio el poder y la fortunay la caída y sonrisa. Porque yo, a la triteza, un poema, al dolor,una sonrisa, al hambre un olvido y a la hembra un pedestal llenos de flores... La vida en si es un poema. El amor es su centro.

Hoy súrgen historiadosres por todos y cada uno de los poros de la pradera. Y muchos son valiosos...PERO. Se escribe la historia de un puente, de una batalla, de una traición; y esos es bien. Mas, ¿acaso sabemos escribir algo del hombre chico; de ese infeliz que navega entre el hambre, la desolación y la desvalidez? No muchos. Y los mas, ficticios. Victor Hugo, Ciro Alegria, José Hernández, Garcia Márquez,y algun otro trasnochador como yo, y mejor que yo. Y no es que sean olvidadizos, ni mezquinos, no; es que pocos quieren comprar libros que hablen de dolor, de hambre, de realidades amargas. Las Histórias,de Lepanto, Waterloo, Jericho, Ayacucho, San Juan Hill, Potomac y el Boston Tea Party. Las novelas, para que las lean las damas, han decontener a la campesinita fea, retrasada e ignorante que progresa en la sociedad, el comercio y la alcoba, hasta el punto de que todos,absolutamente todos los hombres se enamoran de ella, las damas se convierten en sus competidoras y enemigas y ella llega al trono vestida de perlas, oro y amor. Y todo eso sin que haya un simple asomo de que aprendiera a leer. "Cinderella", Cenicienta; MissUniverso y aroma de cafetales en flor.

Por todos los rincones de La Biblia rezan las expresiones: "...por aquellos tiempos andaba por la tierra...

"Bueno; por aquellos tiempos Mongo y Macho Morejón, con el bote, "Tiburón", Pancho Castell, con la "Rafaela", Manuel Sánchez con su magnífica ostionera, Calixto Sánchez, con su motor borracho (Esa es otra historia que prometo,) Luis "Caballito-e-Palo", "Los Chivos", El Chino Roberto, el juez Enrique Ardabin, el barbero de las bicicletas, Juan Concha, y los miles que no alcanza el espacio para mencionar, esos, todos, viven en mis recuerdos. Y al hacer estas narraciones, tal vez estoy abusando de el espacio que tangenerosamente los directivos de este sitio, sin limite, me han permitido y tolerado que use. Pero creo que es de valor futuro; sea es poco, mucho o casi nada. Y no es que pretenda ganar "algo". Yo escribo profesionalmente y de ello vivo. Pero siempre tengo un rinconcito para los recuerdos: dos, mas bien: -uno para guardar, y el otro para predicar.

ó

Se bien que una parte de los que por algunas partes de nuestra región me léen, solo se interesan por saber, una vez, a qué "poderosa"familia pertenezco y a qué colegio local fui. Lo demás no importa. Eso es triste; pero no me amilana, porque, hasta este momento, todos aquellos -que son hombres y, por cierto, muy pocos-, desde su alta alcurnia social y buena escuela, nunca llegaron a las puertas de mimas de una alma mater. Pero el alpinista no se ufana de su rapidez en la escalada tanto como lo hace la prensa; de lo que si se preocupa el escalador es de ayudar al otro a trepar, aunque lo vea manco.

Mi pared tiene algunas colgalejas, pero tengo más que eso el recuerdo de las palabras de un genio. Cuento.

Miraba yo con atención profunda el pergamino que colgaba de la pared,cuando tenia unos poquitos años aún, mientras el aire alegre de la mañana se balanceba entre sus propias ondas altibajas del cafetal,cuando Don Ramón, haciendo alarde de dolor, comenzó a quejarse de una buena quemada en sus mano derecha. "¿Qué le ha pasado, señor?" -pregunto yo.

"Me he dado una buena quemada con la manteca al tratar de freir unos huevos"

"Pero, Don Ramón, si eso es muy fácil; haber, déjeme a mi; yo se freir."

"Fácil puede que lo sea para ti, y para Segunda, pero..."Se interrumpió a si mismo por un isntante... "...Seguna, mi cocinera, amaneció con fiebre hoy..."

"Pero," -repliqué yo de ignorante montunito criollo, -usted, Don Ramón, un genio..."

"A veces, Gilberto, no vale la destreza del hombre para ciertas cosas y solo la experiencia ayuda...

"Me quedé callado, como corresponde a un chiquillo al recibir el privilegio de la atención de un mayor.

"Yo no se freir un huevo, hijo mio."

"Mi madre me ha enseñado a mi desde temprano, a cocinar también."

"Bendita tu madre, muchacho, anda, freidme unos huevos, unos platanos maduros y un pedazo de tocineta, que estoy al desfallecer.

"Yo volví a mirar hacia el pergamino.

"Te gusta, eh?"

"Es de maravillas, Don Ramón."

"Nada, un pergamino es solo el recuerdo de que una vez hiciste algo en un aula... Lo más importante, que es salvar vidas, como el misionero que salva almas, no se escribe en pergaminos..."

"Y, ¿dónde entonces, Don Ramón?"

"En el cofre interno de los recuerdos de uno mismo, chiquillo.

"Todo esto sucedió como lo cuento en un humilde bohío de guano y palma, en medio de un cafetal en la montaña conocida como Monte Rus, Oriente, Cuba.

Y antes de marcharme, luego que mi "amigo" se deleitara con su brusco desayuno, mientras trataba de asegurarse lo que me parece que era una dentadura postiza, volvi la cabeza hacia la pared y lei el hermoso pergamino:

DOCTOR RAMON MARIA VALLE INCLAN Y RAMIREZ.

(Y añado yo, busque, lector amigo, ese nombre, ese genio, por cuya destreza los humanos y hasta los animales pueden vivir con huesos artificiales.)

Y así son y han sido siempre mis amigos.

De ellos me gusta recordar...



Publicaciones sagüeras

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Revista "El Undoso"

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